Cuánta renta fija y renta variable según tu edad

Cuánta renta fija y renta variable según tu edad

En el artículo anterior vimos cómo evaluar tu perfil de riesgo combinando capacidad objetiva y tolerancia emocional. Una de las formas más habituales de traducir ese perfil en una cartera concreta es decidir qué proporción destinas a renta variable (acciones, fondos indexados de bolsa) y qué proporción a renta fija (bonos, fondos monetarios). Y una de las variables que más influye en esa proporción es, precisamente, tu edad.

Aviso: este artículo tiene fines educativos y muestra reglas orientativas ampliamente utilizadas en planificación financiera, no una recomendación de inversión personalizada. Tu situación concreta puede justificar apartarte de estas reglas generales.

Por qué la edad influye en la proporción de renta fija y variable

La renta variable ofrece, históricamente, una rentabilidad esperada superior a largo plazo, pero con oscilaciones (volatilidad) mucho más pronunciadas en el camino: caídas del 30-40% en periodos concretos no son excepcionales a lo largo de varias décadas de historia de los mercados. Cuanto más tiempo te queda hasta necesitar el dinero, más margen tienes para «esperar» a que esas caídas se recuperen sin verte obligado a vender en el peor momento. Por eso, cuanto más joven eres (y más largo es tu horizonte), suele recomendarse una proporción mayor de renta variable; y cuanto más te acercas al momento en que necesitarás el dinero, suele recomendarse ir reduciendo esa proporción a favor de renta fija, más estable.

La regla clásica: «110 menos tu edad»

Una de las reglas orientativas más citadas en planificación financiera es la de restar tu edad a una cifra de referencia (tradicionalmente 100, aunque muchos profesionales la han ido actualizando a 110 o incluso 120 para reflejar la mayor esperanza de vida actual) para obtener el porcentaje aproximado de renta variable recomendado, dejando el resto en renta fija.

Ejemplo con la regla «110 menos edad»

Edad% Renta variable orientativo% Renta fija orientativo
25 años85%15%
35 años75%25%
45 años65%35%
55 años55%45%
65 años45%55%

Esta tabla es puramente orientativa: su utilidad principal es mostrar la tendencia (reducir gradualmente el peso de la renta variable con la edad), no un porcentaje exacto que debas seguir al pie de la letra.

Por qué esta regla es un punto de partida, no una verdad absoluta

Como vimos en el artículo anterior sobre perfil de riesgo, la edad es solo una parte de la ecuación. Dos personas de 45 años pueden tener situaciones muy distintas:

  • Una con un colchón de ahorro sólido, ingresos estables, sin deudas relevantes y una alta tolerancia emocional a las caídas, para quien podría tener sentido mantener una proporción de renta variable superior a la que sugiere la regla genérica.
  • Otra con ingresos más inciertos, sin apenas ahorro de emergencia y baja tolerancia a ver caer su cartera, para quien podría ser más razonable un perfil más conservador que el que sugiere la misma regla, aunque tenga la misma edad.

Por eso conviene usar estas reglas como punto de partida para la reflexión, ajustándolas después con lo que vimos en el artículo de perfil de riesgo (capacidad objetiva + tolerancia emocional), no como una fórmula matemática que sustituya ese análisis.

Fondos de ciclo de vida (o fondos con fecha objetivo)

Existen fondos de inversión que aplican automáticamente este concepto de «glide path» o senda de reducción de riesgo con el tiempo: son los llamados fondos de ciclo de vida o fondos con fecha objetivo (target date funds), que empiezan con una proporción alta de renta variable y van reduciéndola de forma automática y gradual a medida que se acerca la fecha objetivo indicada en el propio nombre del fondo (por ejemplo, un fondo pensado para jubilarse en el año 2050). Son una opción a considerar para quien prefiere no tener que rebalancear manualmente su cartera con el paso de los años.

¿Y una vez jubilado, hay que quedarse solo en renta fija?

Es un error habitual pensar que, al llegar a la jubilación, hay que pasar a una cartera 100% conservadora. En la práctica, muchas personas jubiladas tienen todavía un horizonte de varias décadas por delante (dada la esperanza de vida actual), por lo que mantener una porción razonable de renta variable puede seguir teniendo sentido para no perder poder adquisitivo frente a la inflación durante ese periodo, combinándola con una porción de renta fija que aporte estabilidad para las necesidades de gasto más inmediatas.

Cómo aplicar esto en la práctica con fondos indexados

En términos prácticos, esta proporción se suele materializar combinando un fondo indexado de renta variable global (por ejemplo, sobre el MSCI World) con un fondo indexado de renta fija (bonos gubernamentales o corporativos, según el perfil buscado), ajustando el porcentaje destinado a cada uno según la proporción objetivo de tu edad y perfil. Muchos robo-advisors y carteras modelo ya ofrecen esta combinación de forma directa, ajustándola automáticamente según el perfil de riesgo que selecciones.

Conclusión

La proporción entre renta fija y renta variable no es una cifra fija, pero sí existe una lógica ampliamente aceptada: reducir gradualmente el peso de la renta variable a medida que se acerca el momento de necesitar el dinero, usando reglas orientativas como «110 menos tu edad» como punto de partida, no como una fórmula definitiva. Ajustar esa proporción según tu capacidad objetiva de asumir riesgo y tu tolerancia emocional real, revisada periódicamente con el paso de los años, suele dar mejores resultados que aplicar una regla genérica sin matices.

En el próximo artículo de esta categoría veremos por qué el tiempo en el mercado es más importante que intentar acertar el momento perfecto para invertir.

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