Planes de pensiones de empleo vs planes individuales
A lo largo de esta categoría hemos hablado casi siempre de planes de pensiones individuales: los que contratas tú directamente con una gestora o robo-advisor. Pero existe otro tipo de plan, cada vez más relevante en España por el impulso normativo de los últimos años: los planes de pensiones de empleo, vinculados a tu relación laboral con una empresa.
En este artículo comparamos ambos tipos, para que sepas identificar cuál tienes (o cuál te ofrece tu empresa) y cómo encajan uno con otro dentro de tu estrategia de ahorro para la jubilación.
Aviso: este artículo tiene fines educativos y no constituye asesoramiento fiscal ni financiero personalizado. Consulta las condiciones concretas de tu plan de empleo con tu departamento de RRHH o con un asesor.
Qué es un plan de pensiones individual
Es el tipo de plan del que hemos hablado en el resto de artículos de esta categoría: lo contratas tú, de forma voluntaria, con la entidad que elijas (un banco tradicional, un robo-advisor como Indexa Capital o MyInvestor, una aseguradora, etc.), y decides libremente cuánto aportar cada año dentro del límite deducible general.
Qué es un plan de pensiones de empleo
Un plan de pensiones de empleo es promovido por una empresa (o por un colectivo de empresas, o por la administración pública en el caso de los funcionarios) para sus propios trabajadores. Su característica más relevante es que, en muchos casos, la empresa realiza una aportación adicional a la que hace el propio trabajador, total o parcialmente, como parte de su política retributiva.
Diferencia clave: la aportación de la empresa
Esta es, con diferencia, la diferencia más importante entre ambos tipos de plan. Si tu empresa ofrece un plan de empleo con aportación por su parte (por ejemplo, «la empresa iguala hasta el 3% de tu salario si tú aportas ese mismo porcentaje»), esa aportación adicional es, en la práctica, una parte de tu remuneración que dejarías de percibir si no participas en el plan. Por este motivo, en planificación financiera suele recomendarse aprovechar al menos la parte que la empresa iguala antes de destinar dinero a cualquier otro producto de ahorro, ya que equivale a un rendimiento inmediato del 100% sobre esa aportación concreta (recibes el doble de lo que tú pones, solo por participar).
Diferencia: límites de aportación deducible
Los planes de empleo cuentan, en la normativa actual, con un tratamiento fiscal más favorable en términos de límites de aportación deducible que los planes individuales, precisamente porque la política fiscal de los últimos ejercicios ha priorizado este tipo de producto colectivo frente al individual. Además de los planes de empleo simplificados para autónomos (mencionados en el artículo anterior sobre ventajas fiscales), los trabajadores por cuenta ajena con plan de empleo en su empresa también pueden beneficiarse de límites de aportación conjunta (empresa + trabajador) más altos que el límite general de los planes individuales.
Diferencia: capacidad de elección y gestión
- En un plan individual, tú eliges la entidad, el tipo de plan (indexado, de gestión activa, más o menos conservador) y puedes cambiar de plan mediante un traspaso cuando quieras.
- En un plan de empleo, normalmente es la empresa (a través de una comisión de control formada por representantes de empresa y trabajadores) quien decide la entidad gestora y las opciones de inversión disponibles dentro del plan. Como trabajador, tu capacidad de elección suele limitarse a escoger entre las opciones de perfil de riesgo que el plan de empleo ofrezca (por ejemplo, un perfil más conservador o uno más arriesgado), no a elegir la gestora.
Diferencia: qué pasa si cambias de empresa
Si dejas la empresa que promovía tu plan de empleo, normalmente puedes movilizar (traspasar) el importe acumulado hacia un plan de pensiones individual, o hacia el plan de empleo de tu nueva empresa si esta ofrece uno y lo permite, sin perder el beneficio fiscal ni tributar en ese momento por el traspaso, de forma similar a como funciona el traspaso entre planes individuales o entre fondos de inversión.
¿Puedo tener los dos tipos de plan a la vez?
Sí. Es perfectamente posible (y habitual) tener un plan de empleo a través de tu trabajo y, además, un plan de pensiones individual contratado por tu cuenta, respetando en cada uno sus propios límites y sumando ambos dentro del límite conjunto que establece la normativa para el total de aportaciones con derecho a reducción fiscal en el ejercicio.
Estrategia recomendada si tu empresa ofrece un plan de empleo con aportación
Un orden de prioridad habitual en planificación financiera, cuando existe esta opción, sería:
- Aportar al menos hasta el máximo que la empresa iguala en su plan de empleo, para no dejar pasar esa aportación adicional «gratuita».
- Si te queda margen de ahorro y tu tipo marginal es alto, valorar completar con un plan de pensiones individual (idealmente uno indexado, de bajo coste) hasta el límite deducible que te quede disponible.
- Destinar el resto de tu capacidad de ahorro a fondos indexados fuera de estos productos, priorizando la liquidez y la flexibilidad, tal y como vimos en el artículo de comparación entre fondos indexados y planes de pensiones.
Conclusión
Los planes de pensiones de empleo y los individuales comparten la misma filosofía de ahorro a largo plazo para la jubilación, pero se diferencian en aspectos clave: quién los promueve, si existe o no una aportación adicional de la empresa, el margen de elección sobre la gestión y las opciones de traspaso al cambiar de trabajo. Si tu empresa ofrece un plan de empleo con aportación, suele tener sentido aprovecharlo al menos hasta el importe que la empresa iguala, antes de destinar más ahorro a un plan individual o a otros vehículos de inversión.
En el próximo artículo de esta categoría veremos alternativas a los planes de pensiones para quienes buscan ahorrar de cara a la jubilación con más flexibilidad.
