Cómo empezar a invertir con 20 años siendo estudiante

Cómo empezar a invertir con 20 años siendo estudiante

Cerramos esta guía completa de inversión indexada con el artículo que, en cierto modo, resume todo lo anterior aplicado al perfil que más tiene que ganar con estos conceptos: quien empieza muy joven, con ingresos limitados o irregulares (una beca, un trabajo a tiempo parcial, alguna ayuda familiar), pero con la variable más valiosa de todas de su lado: el tiempo.

Aviso: este artículo tiene fines educativos y no constituye asesoramiento financiero personalizado. Valora siempre tu situación personal concreta antes de tomar decisiones de inversión.

Por qué empezar a los 20 años es una ventaja difícil de igualar después

Como vimos en el primer artículo de esta guía y en el dedicado al interés compuesto, el tiempo es la variable que más multiplica el resultado de una inversión a largo plazo. Alguien que empieza a los 20 años con aportaciones modestas puede llegar a acumular, hacia la jubilación, un capital similar o superior al de alguien que empieza mucho más tarde con aportaciones bastante más altas, simplemente por disponer de muchos más años de crecimiento compuesto. No se trata de tener mucho dinero para invertir a los 20 años (algo poco realista para la mayoría de estudiantes), sino de aprovechar el tiempo disponible con lo que sí se pueda aportar, por modesto que sea.

Paso 1: el fondo de emergencia, aunque sea pequeño

Como vimos en el artículo dedicado a este tema, el primer paso antes de invertir es reservar un colchón de liquidez para imprevistos. A los 20 años, con ingresos probablemente limitados, esta cantidad puede (y debe) ser proporcionalmente más modesta que la de alguien con más responsabilidades económicas, pero sigue siendo importante tener algo reservado antes de empezar a invertir, aunque sean unos pocos cientos de euros para empezar.

Paso 2: empezar con lo que se pueda, no esperar a «tener más»

Uno de los errores más habituales, y comprensibles, es pensar que invertir «no merece la pena» con cantidades pequeñas (20, 30 o 50 € al mes), y esperar a tener más ingresos estables para empezar. Como vimos en el artículo sobre cuánto ahorrar para la jubilación, el coste de esperar es, precisamente, la variable que más penaliza al inversor: empezar con 30 € al mes a los 20 años, aunque parezca poco, aprovecha muchos más años de interés compuesto que empezar con 200 € al mes a los 35 años.

Paso 3: elegir un enfoque simple, sin complicarse

A esta edad, con probablemente poco tiempo o interés en dedicar a analizar mercados, un enfoque simple suele ser el más adecuado: uno o dos fondos indexados de renta variable global (por ejemplo, sobre el MSCI World), sin necesidad de complicar la cartera con múltiples fondos o estrategias sofisticadas. Como vimos en el artículo de errores comunes de inversores novatos, la simplicidad suele ser una ventaja, no una limitación, especialmente al principio.

Paso 4: automatizar las aportaciones desde el primer momento

Configurar una aportación periódica automática (aunque sea pequeña) desde el principio ayuda a construir el hábito sin depender de la disciplina de recordarlo cada mes, y aprovecha el efecto del dollar cost averaging que vimos en artículos anteriores. Muchas plataformas permiten programar aportaciones automáticas desde importes muy bajos, ideales para un presupuesto de estudiante.

Paso 5: aceptar un perfil de riesgo más orientado a renta variable

Como vimos en el artículo sobre proporción de renta fija y variable según la edad, a los 20 años, con un horizonte de varias décadas por delante (especialmente si el objetivo es la jubilación), suele tener sentido una proporción alta de renta variable, precisamente porque hay mucho tiempo para absorber las caídas temporales de mercado que hemos analizado en otros artículos de esta guía.

Paso 6: no dejar que las caídas de mercado frustren el hábito

Es probable que, en las primeras caídas de mercado que vivas como inversor joven, sientas la tentación de abandonar la estrategia, especialmente si llevas poco tiempo invirtiendo y el capital acumulado todavía es reducido. Como vimos en el artículo sobre qué hacer cuando el mercado cae con fuerza, mantener las aportaciones (o incluso valorarlas como una oportunidad de comprar a precios más bajos) suele ser la decisión más razonable si tu horizonte sigue siendo largo, que a los 20 años, casi por definición, lo es.

¿Y si mis ingresos son muy irregulares (trabajos puntuales, becas)?

Si tus ingresos varían mucho de un mes a otro, puede tener más sentido establecer una aportación variable (invertir un porcentaje de cada ingreso puntual que recibas) en lugar de una cantidad fija mensual que no siempre puedas garantizar. Lo importante no es la regularidad exacta del calendario, sino mantener el hábito de destinar una parte de cualquier ingreso, por pequeño que sea, a tu inversión a largo plazo.

Un ejemplo ilustrativo

Alguien que empieza a los 20 años aportando 50 € al mes hasta los 65 (45 años), con una rentabilidad media estimada del 7% anual, acumularía un capital aproximado bastante superior al de alguien que empieza a los 35 años aportando 150 € al mes hasta la misma edad (30 años), a pesar de que la segunda persona aporta el triple cada mes. Este ejemplo, coherente con lo que vimos en el artículo sobre cuánto ahorrar para la jubilación, ilustra por qué empezar joven, aunque sea con poco, suele compensar frente a empezar tarde con más capacidad de ahorro.

Conclusión

Empezar a invertir a los 20 años, siendo estudiante y con ingresos limitados, no requiere grandes cantidades de dinero ni conocimientos avanzados: requiere, sobre todo, aprovechar la variable que en esta etapa de la vida juega más a tu favor que nunca, el tiempo, empezando con lo que puedas aportar, por modesto que sea, en un fondo indexado sencillo y diversificado, y manteniendo el hábito con constancia a lo largo de los años.

Con este artículo cerramos esta guía completa de inversión indexada, que ha recorrido desde los fundamentos más básicos hasta la fiscalidad, la planificación de la jubilación, la estrategia de cartera y las dudas prácticas más habituales. Esperamos que te haya servido, sea cual sea tu punto de partida, para tomar tus propias decisiones de inversión con criterio propio.

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