ETFs de mercados emergentes: riesgo y rentabilidad esperada

ETFs de mercados emergentes: riesgo y rentabilidad esperada

Ya mencionamos en el artículo sobre el MSCI World que este índice, a pesar de su nombre, no incluye mercados emergentes. En este artículo nos centramos precisamente en ese hueco: qué son los ETFs de mercados emergentes, qué riesgos adicionales conllevan frente a los mercados desarrollados, y si tiene sentido añadirlos a una cartera indexada.

Aviso: este artículo tiene fines educativos y no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.

Qué son los mercados emergentes

Los mercados emergentes son economías que, según la clasificación de proveedores de índices como MSCI, todavía no cumplen todos los criterios para considerarse «mercados desarrollados» (por ejemplo, en términos de renta per cápita, apertura a la inversión extranjera, estabilidad regulatoria o liquidez de sus mercados bursátiles), pero que suelen presentar un crecimiento económico más rápido que las economías ya maduras.

El índice más habitual para replicar este conjunto de países es el MSCI Emerging Markets, que incluye países como China, India, Taiwán, Brasil, Sudáfrica, México o Corea del Sur (aunque la clasificación exacta de algunos países puede variar según el proveedor de índices y el momento).

Por qué se espera, en teoría, una mayor rentabilidad

La justificación teórica para invertir en mercados emergentes se basa en la idea de que, a cambio de asumir un riesgo mayor, el inversor debería recibir una prima de rentabilidad esperada superior a la de los mercados desarrollados. Esta idea se apoya en varios factores:

  • Crecimiento económico potencialmente más rápido, al partir de una base de desarrollo menor.
  • Demografía más favorable en muchos de estos países, con poblaciones más jóvenes y en crecimiento.
  • Menor eficiencia de mercado, lo que en teoría deja más margen para que los precios no reflejen toda la información disponible tan rápido como en mercados muy analizados como el estadounidense.

Es importante remarcar que esto es una expectativa teórica, no una garantía: en la práctica, los mercados emergentes en su conjunto no siempre han superado a los desarrollados en periodos largos concretos, y su comportamiento ha sido notablemente más irregular.

Los riesgos adicionales que hay que conocer

Invertir en mercados emergentes implica asumir una serie de riesgos que, en general, son menos relevantes (aunque no inexistentes) en los mercados desarrollados:

  • Riesgo político e institucional: cambios de gobierno, expropiaciones, cambios regulatorios repentinos o conflictos geopolíticos pueden afectar de forma mucho más brusca a estos mercados que a los de economías más consolidadas.
  • Riesgo divisa más pronunciado: las monedas de los países emergentes tienden a ser más volátiles frente al euro o al dólar que las de los países desarrollados, lo que añade una capa adicional de incertidumbre a la rentabilidad final para un inversor europeo.
  • Menor liquidez: en algunos mercados emergentes, comprar o vender grandes volúmenes de acciones puede ser más difícil o generar mayores costes implícitos que en mercados muy líquidos como el estadounidense.
  • Menor transparencia y gobierno corporativo más variable: no todos los países emergentes exigen los mismos estándares de información financiera y protección al accionista minoritario que los mercados desarrollados, lo que puede añadir opacidad a ciertas empresas incluidas en el índice.
  • Mayor volatilidad general: como consecuencia de todo lo anterior, los ETFs de mercados emergentes suelen presentar oscilaciones de precio más bruscas, tanto al alza como a la baja, que los de mercados desarrollados.

Qué dice el histórico de rentabilidad

El comportamiento de los mercados emergentes frente a los desarrollados ha sido muy irregular según el periodo analizado: ha habido décadas en las que los emergentes han superado claramente a los desarrollados, y otras (como buena parte de la década de 2010 y comienzos de 2020) en las que se han quedado notablemente por detrás, en gran medida por el fuerte tirón de las grandes tecnológicas estadounidenses que ya vimos en el artículo sobre S&P 500 frente a MSCI World. Esta irregularidad es, en sí misma, una lección importante: la prima de rentabilidad esperada de los emergentes no se ha materializado de forma constante ni predecible en cada periodo concreto.

¿Cuánto peso darles en una cartera indexada?

No existe una cifra única «correcta», pero conviene tener en cuenta dos referencias habituales:

  • Su peso en la capitalización bursátil mundial: los mercados emergentes representan una parte minoritaria (aunque no despreciable) del total de la capitalización bursátil global, por lo que un ETF de MSCI ACWI o FTSE All-World ya incluye una porción de emergentes proporcional a ese peso, sin que tengas que añadir nada extra.
  • Tu propia tolerancia al riesgo: algunos inversores optan por sobreponderar ligeramente los emergentes respecto a su peso «natural» en la capitalización mundial, apostando por ese potencial de crecimiento adicional, mientras que otros prefieren no añadir ningún porcentaje extra más allá del que ya incluye un índice global amplio.

Cómo incorporarlos a tu cartera

Existen básicamente dos formas de tener exposición a mercados emergentes:

  1. A través de un ETF o fondo global que ya los incluye (FTSE All-World, MSCI ACWI), sin necesidad de gestionar un producto adicional por separado.
  2. Añadiendo un ETF específico de mercados emergentes junto a tu núcleo de MSCI World, si quieres controlar tú mismo qué porcentaje exacto destinas a esta región, en lugar de aceptar el peso que le asigne automáticamente un índice global.

Conclusión

Los ETFs de mercados emergentes ofrecen, en teoría, una prima de rentabilidad esperada a cambio de asumir riesgos adicionales (político, divisa, liquidez, gobierno corporativo) que no están tan presentes en los mercados desarrollados. Su comportamiento histórico ha sido muy irregular según el periodo, lo que desaconseja tratarlos como una apuesta segura de mayor rentabilidad. Para la mayoría de inversores, la forma más sencilla de incorporarlos es a través de un índice global que ya los incluya de forma proporcional, dejando la decisión de sobreponderarlos de forma más activa para quien tenga una convicción particular sobre el crecimiento futuro de estas economías y esté dispuesto a asumir la volatilidad adicional que ello conlleva.

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