ETFs de bonos: para qué sirven y cuándo conviene tenerlos

ETFs de bonos: para qué sirven y cuándo conviene tenerlos

En los artículos sobre la cartera Bogleheads y la cartera permanente hemos mencionado varias veces la renta fija (bonos) como complemento a la renta variable. En este artículo nos centramos específicamente en los ETFs de bonos: qué son, qué tipos existen, y en qué momento de tu estrategia de inversión tiene sentido incorporarlos.

Aviso: este artículo tiene fines educativos y no constituye asesoramiento financiero personalizado.

Qué es un bono, en términos simples

Un bono es, en esencia, un préstamo: cuando compras un bono, le estás prestando dinero a quien lo emite (un gobierno o una empresa), que se compromete a devolvértelo en una fecha concreta (el vencimiento) y a pagarte un interés periódico mientras tanto (el cupón). Un ETF de bonos agrupa cientos o miles de bonos distintos en un único producto, ofreciendo la misma diversificación instantánea que ya vimos con los ETFs de renta variable, pero aplicada a este tipo de activo.

Principales tipos de ETFs de bonos

  • Bonos gubernamentales: emitidos por gobiernos (por ejemplo, bonos del Tesoro español, alemán o estadounidense), generalmente considerados de menor riesgo de impago que los bonos corporativos, especialmente los de países con alta calificación crediticia.
  • Bonos corporativos: emitidos por empresas, con un riesgo de impago algo mayor que los gubernamentales (a cambio de un interés algo más alto), y que a su vez se dividen en categoría de inversión (empresas solventes) y alto rendimiento o «high yield» (empresas con mayor riesgo de impago y mayor interés ofrecido).
  • Según el plazo (duración): bonos a corto plazo (menor sensibilidad a cambios en los tipos de interés), a medio plazo, o a largo plazo (mayor sensibilidad, tanto para bien como para mal, a los movimientos de tipos de interés).
  • Con cobertura de divisa o sin ella: algunos ETFs de bonos internacionales incluyen cobertura de divisa (hedged) para eliminar el riesgo del tipo de cambio, especialmente relevante en bonos denominados en dólares u otras divisas si inviertes desde la zona euro.

Qué papel cumplen los bonos dentro de una cartera indexada

A diferencia de la renta variable, cuyo objetivo principal es el crecimiento del capital a largo plazo, los bonos suelen cumplir en una cartera indexada varias funciones distintas:

  • Reducir la volatilidad general de la cartera, ya que históricamente los bonos, especialmente los gubernamentales de alta calidad, han tenido caídas menos pronunciadas que la renta variable en las crisis financieras más graves.
  • Aportar un ingreso periódico a través del cupón, si eliges la versión de distribución en lugar de la de acumulación (como vimos en el artículo sobre ETFs de acumulación y distribución).
  • Servir de «colchón» en el momento de retirar dinero, especialmente relevante para quien se acerca a la jubilación, como vimos al hablar del riesgo de secuencia de rentabilidades: tener una parte de la cartera en bonos permite cubrir gastos sin tener que vender renta variable justo después de una caída de mercado.

El concepto de duración: por qué importa el plazo del bono

La duración es una medida de cuánto varía el precio de un bono (o de un ETF de bonos) ante cambios en los tipos de interés. Cuanto mayor es el plazo de los bonos incluidos en el ETF, mayor es su duración y, por tanto, mayor su sensibilidad a las subidas o bajadas de tipos de interés: cuando los tipos suben, el precio de los bonos ya emitidos (con un cupón fijado previamente, ahora menos atractivo) tiende a bajar, y viceversa cuando los tipos bajan.

Esto significa que un ETF de bonos a largo plazo puede sufrir caídas de precio notables si los tipos de interés suben con fuerza, algo que sorprende a algunos inversores que asumían que «los bonos son siempre más seguros que las acciones», sin matizar que esa menor volatilidad depende mucho del tipo concreto de bono y de su duración.

¿Cuándo conviene tener ETFs de bonos en tu cartera?

  • Cuanto más corto sea tu horizonte de inversión, más sentido tiene aumentar el peso de la renta fija, ya que reduce la probabilidad de tener que vender en un mal momento si necesitas el dinero pronto.
  • Cuanto más te acerques a la jubilación o al momento de usar ese capital, conviene ir aumentando gradualmente el peso de los bonos, reduciendo el de la renta variable, como mencionamos en el artículo sobre la cartera Bogleheads.
  • Si tu perfil de riesgo es conservador y no toleras bien la volatilidad de una cartera 100% en renta variable, incluir bonos desde el principio puede ayudarte a mantener la inversión con más disciplina en las caídas de mercado, evitando el riesgo de comportamiento que vimos en el artículo sobre los riesgos reales de la inversión indexada.

¿Cuándo puede tener menos sentido incluir bonos ahora mismo?

Para un inversor joven, con un horizonte de inversión muy largo (décadas) y alta tolerancia a la volatilidad, algunos enfoques de inversión indexada (como ciertas variantes de la filosofía Bogleheads) recomiendan mantener un peso muy alto o incluso el 100% en renta variable durante la fase inicial de acumulación, incorporando los bonos progresivamente más adelante, bajo el argumento de que a muy largo plazo la renta variable ha ofrecido una rentabilidad esperada superior a la de los bonos, y que un horizonte suficientemente largo permite absorber su mayor volatilidad a corto plazo.

Fiscalidad de los ETFs de bonos en España

Los ETFs de bonos tributan igual que cualquier otro ETF, según lo que vimos en artículos anteriores de esta guía: no disfrutan de la ventaja fiscal del traspaso sin tributar (a diferencia de los fondos de inversión tradicionales), y en la versión de distribución, el cupón recibido tributa como rendimiento del capital mobiliario en el momento en que se cobra, mientras que en la versión de acumulación esa tributación se difiere hasta la venta final.

Conclusión

Los ETFs de bonos cumplen un papel distinto al de la renta variable dentro de una cartera indexada: no buscan maximizar el crecimiento, sino aportar estabilidad, un posible ingreso periódico y un colchón útil cuanto más cerca estás de necesitar el dinero. Su peso ideal dentro de tu cartera depende, sobre todo, de tu horizonte temporal y de tu tolerancia a la volatilidad, más que de una fórmula única válida para cualquier inversor, y conviene tener en cuenta que no todos los bonos se comportan igual: la duración y el tipo de emisor determinan buena parte de su comportamiento real ante los movimientos de tipos de interés.

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